En blanco

Abro el cuaderno y no tengo claro lo que quiero escribir. Quizá quiera desahogarme o quizá imaginar una historia que nunca viviré. Pongo la música y dejo volar mi imaginación, pero sin darme cuenta dejo parte de mi ser en cada una de las palabras. Hay detalles que me describen y otros que delatan quién soy, pero sigo escribiendo esperando que nunca nadie abra ese cuaderno.

La tinta baja suavemente del bolígrafo y las páginas dejan de estar en blanco. Ya no sé cuánto llevo escrito, pero sigo escribiendo. No sé cuántas horas llevo así, pero sigo escribiendo. Noto alivio en mi alma y me olvido de todo lo que me rodea.libreta

Al final acabo la historia, con un final agridulce y lo meto en el fondo del cajón del escritorio. Espero que nadie lo vea y lo lea nunca. Espero que ese cuaderno guarde cada una de las palabras que han salido de mi mente. Me da vergüenza pensar que alguien pudiera leerlo.

Pasa el tiempo y me olvido que el cuaderno está ahí, pero alguien lo encuentra y lo desempolva. Lo vuelve a guardar e intenta que le cuente qué es lo que hay en el cajón, pero yo ya me he olvidado. Entonces lo saca, comienza a leer y recuerdo.

Siento el rubor en mis mejillas, pero junto al cuaderno hay otros, con historias más largas y más cortas. Frases, citas, ideas. Sin duda alguna, tengo un problema con la escritura, pero no lo encuentro problemático. Me dice que las saque a la luz, que son muy buenas. Yo no quiero, no estoy preparada. No me hace caso y las enseña.

Por alguna razón me siento orgullosa, contenta, risueña al saber que alguien leerá esa historia. Rebusco en el cajón y encuentro una de las primeras, aunque no encuentro esa que fue el inicio.

Ella. Ella la guardó, ¿la tendrá todavía? Era una historia de amor, con una moraleja. Ella vio mi imaginación y me animó a escribir. Escribo desde aquel día hasta que comprendí que lo hacía porque quería.

Aquella historia fue el origen de todo, pero es la historia del cuaderno la que me da miedo que descubra. Porque ahí cuento la realidad de lo que era aquellos momentos para mí, lo que era ella, todo lo que fui. Dejo claro tantas cosas que no es una historia, es un espejo en el que me desahogué de todo lo que sufrí.

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