Música

El auditorio queda en completo silencio, las luces se apagan. El director alza los brazos. Es hora de interpretar la obra que ha costado tanto trabajo. Mojo mis labios, introduzco la boquilla, resuena la primera nota y detrás, todas las demás.

músico-de-orquesta-concierto-1200x675El foco da calor, pero las notas se desarrollan en completo orden. Las armonías de los compases llenan cada espacio del lugar. Los asistentes se dejan llevar por la música, danzando sus manos y sus pies. Notando el pulso que se acelera y se pausa al son de las notas.

El metal hace el contrapunto necesario, las campanas remontan a la época medieval. Casi sin darnos cuenta hemos cambiado el escenario y parece que estemos al aire libre. Nos invade la intriga de qué pasará. La guerra parece que se desata y no hay salvación. Pronto las trompetas anuncian la llegada de la legión y se suma el silencio.

Se escucha el tema del salvador, pronto acabará la tortura. Los violines crean la tensión necesaria mientras las flautas imitan las flechas. El bombo suelta el estruendo de los cañones. El conjunto de notas, instrumentos y sincronización de todos ellos hace que el espectáculo llegue a su mágico esplendor.

El concierto llega a su fin con el director despeinado, empapado en sudor. Los metales y las maderas tomando aire en sus poderosos pulmones, y la percusión intentando calmar esa excitación.

Queda todo en silencio. De repente, rompe el aplauso. La maravillosa sensación de hacer música, por ser parte de ella.

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