Noche de reyes

Aquella noche fue diferente, nunca antes nos habíamos visto en esas. Por primera vez no iba a haber “Cabalgata”. ¿Vendrían? ¿Tendríamos regalos? Todo estaba listo para que hicieran su visita anual, pero era muy probable que no aparecieran, la lluvia lo impedía.

Nos tumbamos en el sofá, pusimos una película. Allí todos, con las mantas y el pijama, con los nervios y la tristeza.

No pasó mucho rato. Se escuchó un golpe al inicio de la casa. El miedo nos inundó, pero ahí estaban papá y mamá para animarnos a salir a la entrada.

Asustadas, a pasos pequeños y cogidas de la mano, salimos, encendimos la luz y lo vimos. Caramelos por todo el suelo, regalos en la alfombra, en las sillas.

Gritamos, saltamos, reímos, corrimos y nos llenamos de alegría. Nos asomamos a las escaleras, observando al mínimo detalle todos los regalos bien colocados en el árbol.

La magia se había hecho completamente real sin salir de casa. La magia había existido durante unos minutos para conseguir recuerdos de toda una vida. La magia, en un día lluvioso, por ver a dos niñas con la mayor alegría, risueñas y felices.

Han pasado ya unos veinte años… Seguimos sin que nos cuenten cómo lo hicieron. Continúa la sensación de que si lo deseas, la magia existe.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s