El puente

La humedad comienza a calar sus pies descalzos mientras camina por el sendero que está inmerso en el bosque. Continúa por la senda del río para no perderse, intentando huir de las fieras que pudieran atacarle. Intenta caminar sin hacer demasiado ruido, pero lo más seguro es que ya se hayan percatado de que camina por el interior del bosque.

No tarda en llegar al puente, donde le habían citado días atrás. Allí le habían ofrecido una buena recompensa por cazar a una de esas criaturas. Allí había dejado una señal en la fría roca para saber que ése sería su punto de partida.7141302067_8ff7b1b5b9_o

Todo el pueblo esperaba por fin ver a un troll real, pero no podría hacerlo sin ayuda. Sabía que no se alejaban demasiado de los ríos, porque pocos sabían que eran seres semiacuáticos. Pocos sabían que en otoño era más fácil encontrarlos, porque buscaban un refugio para el invierno.

Pocos conocían la real naturaleza de aquellos seres que no eran tan pequeños como los humanos pensaban. Pocos, en realidad, los conocían de verdad. Él tenía muy claro cómo encontrarlos, cómo capturarlos, cómo sorprenderlos. Sabe perfectamente cuál es su naturaleza y esencia. Lo sabe todo sobre ellos.

No podía desvelar el secreto, ni de los trolls ni el suyo propio o sería rápidamente capturado, encarcelado y aniquilado. No podía dejar que ninguno de sus socios lo siguieran o acompañara durante su expedición. No podía confiar absolutamente en nadie.

En aquel momento tenía dos opciones: capturar a un troll o, revelar que él era uno.

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