Palacio

Al entrar no pude hacer otra cosa que imaginar. Imaginarme en aquella época antigua, con sus tocados, con sus vestidos, con sus formas de hablar.

Imaginé caminar por aquel suelo de piedra con un triste calzado que dejaría que mis pies se enfriaran al mínimo contacto. Imaginé la música en la cámara más amplia, con la gente con copas de un vino que ahora sería simple para nuestro paladar.

Imaginé que podría subir mil veces al día aquellas escaleras que parecían laberintos. Imaginé vivir entre aquellos muros sin más preocupación que vivir. Imaginé ser una niña que se queda observando todo lo que pasa a través de la balconada ilusionada con crecer para poder asistir a las audiencias de verdad. Imaginé mirar aquellos cuadros sin importarme ni sus colores ni su valor.

Imaginé que no sería, princesa, ni reina ni señora del palacio. Imaginé simplemente vivir sin focos en aquel lugar. Imaginé un palacio en el que saborear cada rincón, era un juego muy real.

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