Aquel verano del 20…

Aquel verano fue completamente diferente, no por la falta de arena, de sol o de mar. No por la falta de piscina y césped. No por falta de vacaciones.

Aquel fue el verano de las prisas, responsabilidades, descuadres, horarios matadores y un nuevo comienzo. Fue el verano en el que aprendí que el compañerismo se lleva por dentro, conociendo o no a tus compañeros, siendo amigo o no del que trabaja junto a ti. Fue el verano en que aprendí lo poco que gustan los sustitutos y que solo te ayudan los que sí son compañeros. Fue el verano en el que aprendí que un segundo es demasiado valioso.

Aprendí a cantar en el coche todo lo que no podía cantar en la ducha. Aprendí a sentir un rayo de sol en la piel de camino al coche. Aprendí a no aparentar estar cansada cuando te duele todo el cuerpo, a dar lo mejor de ti a pesar del cansancio, porque trabajar en la salud es eso, olvidar la tuya para mejorar la del resto.

beach birds calm clouds
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Mi cuerpo se volvió loco, ya no sabía en qué día se encontraba ni a qué hora era decente comer. Hora tras hora, día tras día, semana tras semana, sin descanso y con una sonrisa a cuestas entre dos trabajos. Así empezamos todas, así de un lado para otro, dejándonos la piel y olvidando que existen más cosas en el planeta.

Fue el verano en el que necesité unas risas con los amigos por encima de todo. El que necesité una comida familiar, el que necesité que el mundo viera el lado positivo de la vida. Porque aquel verano el trabajo me recordó lo fugaz que era la vida.

Porque allá donde fuera había una lucha contra la muerte, de jóvenes y de ancianos, de familias y de trabajadores. Allá donde fuera había un hombre con una sonrisa mientras el veneno quemaba sus entrañas para poder ver a su hija crecer. Allá donde fuera había un hombre muriendo cuando debía tener toda una vida por vivir. Allá donde fuera había un anciano despidiéndose de todas las personas a las que quería.

Aquel verano de un año del 2000, en el que el sol no bronceó mi piel, me enseñó que en cualquier momento, se puede sentir la felicidad.

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